Cine,  Sociedad

Cosas Imposibles

En el excelente suplemento cultural del periódico MILENIO cada semana escribe un mega-crítico de cine, Fernando Zamora, y allí leí su reciente reseña de la película mexicana que por eso acabo de ver en Amazon Prime.

Cosas imposibles

Cosas Imposibles (2021), de Ernesto Contreras es una muestra del nivel artístico que desde hace años tiene y mantiene el cine mexicano, del que conozco realmente poco, aunque sí recuerdo hace años haber visto, también de él, la emotiva y melancólica Párpados Azules, su primera obra, de 2007.

Junto con la atmósfera intimista, también reconocí el manejo del color, que en esta película alcanza niveles casi sublimes de cuidado y expresividad estética, conjuntados con una trama sencilla y una fotografía monumental, más algunas escenas —la canción en el metro, por ejemplo— de belleza abrumadora proveniente de una mezcla de soledad y anhelo que me recordó aquel fantástico baile surgido de la nada en The Fisher King (1991), de Terry Gilliam, luego venturosamente vuelto a evocar en El Trabajo de Mis Sueños (My Salinger Year, 2020) , de Philippe Falardeau. Cuando la imaginación y la sensibilidad artística se reúnen, tienen la mágica capacidad de acercarnos a otros mundos, perdonando la cursi expresión.

En sintonía con el llamado “cine de autor”, aquí hay una buena cantidad de elementos creativos, digamos “gratuitos” o innecesarios, que pocas veces suelen verse en el cine comercial: además de muchas tomas que parecen cuadros de pintura por la disposición, los colores, la composición, la luz y el cuidado —el poste de alumbrado casi al final que asemeja una gaviota es deslumbrante, por ejemplo, aunque dura sólo dos o tres segundos—; hay escenas surrealistas; hay muchos reflejos de la imaginación y muestras de los anhelos de esos seres por salir del desamparo, más la ilusión de conectarse porque son una especie de almas gemelas, no obstante ser por completo diferentes ni ser ésta una historia de amor ni mucho menos. Al final hay un reencuentro que para mi gusto era mejor haber sólo sugerido, pero está claro que el director quiso reafirmar que a veces las cosas también pueden ser buenas.

Y al hablar del nivel artístico del cine mexicano actual —corroborado además por una serie de directores que incluso han conquistado Hollywood y hasta Cannes— pongo en primerísimo lugar a la que tal vez sea la mejor película de todas: Luz Silenciosa (2007), obra maestra de Carlos Reygadas, sublime, difícil y extraordinaria, que refrendó un luminoso futuro para el cine de arte de producción nacional. Esta es la reseña de un conocedor: Cosas Imposibles de Ernesto Contreras, Crítica de cine

El encuentro entre Matilde y Miguel los hará entender que la vida no termina cuando eres viejo, ni empieza cuando eres joven.

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