Jinetes de la Justicia
Cuando casi aleatoriamente anoche comencé a ver en Netflix JINETES DE LA JUSTICIA (Retfærdighedens ryttere, 2020) del director danés Anders Thomas Jensen, algunas debilidades e inconsistencias me hicieron dudar si seguir o no, pero pronto la trama me fue envolviendo en una ensalada un tanto caótica de tragicomedia, película de gánsteres, teatro del absurdo, parodia involuntaria de cine violento e historia final al estilo de “Cuento de Navidad” de Charles Dickens, todo eso y más atinadamente combinado en formas no muy predecibles que efectivamente logran mantener la atención y las expectativas hasta el casi hollywoodesco final, que igual me recordó como termina el extraordinario cuento moral casi bíblico EDUCANDO A ARIZONA (1987), de los hermanos Coen, por aquella mezcla de virtud con destino y redención, aunque en este caso nos llegaremos a enterar de que todo fue más bien un producto de la casualidad.
Una explosión en un tren convierte en viudo a quien ahora emprenderá una cruzada para vengar a la esposa porque uno de los pasajeros, fanático de la estadística, convence a sus estrambóticos colegas de que el accidente fue en realidad un ataque para matar a otro pasajero que iba a testificar en contra de una pandilla de motociclistas. El asunto se complica y revuelve en formas trágicas, cómicas y absurdas que nos provocan sin casi darnos cuenta.
Aquí todo gira alrededor de lo contingente, el karma y el cálculo de probabilidades de que las cosas ocurran por alguna causa que creemos conocer aunque luego suceda que no es así: la venganza meticulosamente planeada sólo lo fue por azar; la comedia negra resultó casi gratuita. La casualidad tiene un importante papel en las artes y en el cine; pienso por ejemplo, en esa cumbre del cine simbólico, BLOW UP (1966), basada en un cuento de Julio Cortázar, en donde incidentalmente una fotografía muestra indicios de un asesinato y lleva a Michelangelo Antonioni a dirigir una de las grandes películas de la historia del cine.
Por la encubierta profundidad de los temas tratados en ésta, pensé que estaría basada en una novela, pero es un guión original de Thomas Jensen, ganador de un Oscar por el mejor corto en 1999. Aquí la reparación del agravio, la violencia, la moralidad y la inocencia me recordaron un poco OF MICE AND MEN (1992) de Gary Sinise, basada en la novela de John Steinbeck, o EL CORAZÓN ES UN CAZADOR SOLITARIO (1968), de Robert Ellis Miller, así como —mucho más— UNA HISTORIA DE VIOLENCIA (2005), de David Cronenberg, o la magnífica DRIVE (2011), del también danés Nicolas Winding Refn, por esa desbordada y casi grotesca violencia que pareciera inundarlo todo y ser aparentemente un fin en sí misma. Pero no lo es, y en eso radica su valía.
Muchas veces las buenas películas nos sorprenden con una profundidad inesperada y siempre bien recibida.


